“ ES EL ESCAPE INVOLUNTARIO DE ORINA”

Existen 3 tipos de incontinencia que se tratan de forma totalmente diferente:

  1. Incontinencia de esfuerzo: la orina se escapa cuando el paciente realiza algún tipo de esfuerzo como toser, caminar, levantar peso, reir,… Generalmente es debida a una debilidad de la musculatura del suelo pélvico (por múltiples partos, cirugía ginecológica, enfermedades neurológicas)
  2. Incontinencia de urgencia o por imperiosidad: cuando el paciente presenta ganas repentinas de orinar y no se puede contener. También llamada “hiperactividad vesical” es debida a un malfuncionamiento de la vejiga, que se contrae de forma incontrolada a pesar de no estar llena. Existen ciertos medicamentos que pueden ser los responsables de este cuadro de incontinencia y por lo tanto deberemos informar al urólogo qué tipo de tratamiento esta siguiendo en este momento. La diabetes y las enfermedades neurológicas (Parkinson, esclerosis múltiple, depresión) causan este tipo de incontinencia
  3. Incontinencia por insuficiencia o lesión del esfínter, como ocurre tras la cirugía de la próstata tanto benigna como maligna.

El Estudio Urodinámico es la prueba fundamental para identificar qué tipo de incontinencia sufre el paciente; la gravedad y la indicación de tratamiento médico o quirúrgico, dependerá de la calidad de vida del paciente (cuantas veces ha de cambiarse de protección al día: pañales, salvaslips, compresas) y de su deseo o no de cirugía.  Realizamos también una ecografía del aparato urinario para descartar otros procesos asociados.

En cuanto al TRATAMIENTO cada una tiene un manejo distinto:

-La hiperactividad vesical se trata en un principio con fármacos anticolinergicos, que producen disminución de la frecuencia miccional y desaparición del escape. Cuando éstos fallan, recurrimos a la inyección de toxina botulínica en vejiga, consiguiendo excelentes resultados. La cirugía de ampliación vesical queda como último recurso.

-La cirugía de la incontinencia de esfuerzo ha experimentado un cambio importante con la aparición de las mallas sin tensión (TOT), alcanzando una tasa de éxito por encima del 90% con un día de ingreso y apenas una pequeña incisión vaginal. En el hombre la incontinencia postcirugía (lesión esfinteriana) también puede solucionarse de forma quirúrgica; si la incontinencia es leve – moderada utilizamos cabestrillo suburetral y si la pérdida de orina es considerable la mejor solución es el esfínter artificial.

– La vejiga neurógena merece especial atención: la lesión medular afecta tanto al llenado como al vaciado de la vejiga, por eso debemos estudiar minuciosamente al paciente y determinar cuál es el mejor tratamiento a aplicar. Si el problema miccional afecta al vaciado, indicamos autocateterismos intermitente  o cirugía en casos más avanzados con el fin de proteger la función renal.

Los anticolinérgicos también están indicados cuando los síntomas de llenado (urgencia, polaquiuria, incontinencia…) son los que predominan.

En nuestra consulta evaluamos y tratamos al paciente para conseguir una mejora en su calidad de vida y evitar un deterioro de la función renal con el tiempo.

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