La impotencia es la incapacidad de conseguir una erección de calidad para mantener una relación sexual satisfactoria. Puede presentarse de forma aislada o asociada a pérdida del apetito sexual y a trastornos de la eyaculación.

Puede aparecer a cualquier edad. En pacientes jóvenes destacan los factores psicológicos, tales como estrés, ansiedad, miedo al fracaso, baja autoestima. En pacientes adultos los factores predisponentes son múltiples: las enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, insuficiencia renal), el tabaco, el alcohol, ciertos fármacos (antidepresivos, anti-HTA, antialérgicos) e incluso trastornos hormonales pueden provocar DE.

Para su diagnóstico además de una historia clínica completa, solicitamos una analítica general con hormonas (testosterona y prolactina) y realizamos, en consulta, una ecografía doppler color del pene con inyección de PGE1, que desencadena la erección de forma artificial.

Tratamiento

El tratamiento de la DE es inicialmente farmacológico. Cualquiera de los productos que existen en el mercado puede resultar útil. También es necesario controlar y, si es posible, eliminar los factores causantes en cada paciente.

Cuando el tratamiento médico fracasa y el paciente no responde o no desea la autoinyección peneana con PGE1, planteamos la colocación de una prótesis de pene. Existen varios modelos en el mercado que nos permiten individualizar en cada paciente la más adecuada.

Tipos de prótesis

  • Semirrígidas: 2 varillas maleables alojadas en los cuerpos cavernosos, quedando una erección permanente (son las más económicas)
  • De varios componentes: constan de un manguito (alojado en la bolsa escrotal) que activa y desactiva la prótesis (2 tubos inflables) mediante el llenado-vaciado con líquido alojado en un reservorio oculto.

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